Alonso Quijano y su noble escudero se han apropiado de nuestro vestíbulo durante las jornadas culturales y han cambiado de cara más de doscientas veces, rejuveneciendo notablemente gracias a los semblantes sonrientes de nuestro alumnado y de algún profesor infiltrado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si nos dejas un comentario lo tendremos en cuenta